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jueves, 17 de octubre de 2013

Pan con masa madre, semillas, harina de centeno y de trigo integral


El pan. Pura esencia de vida; la simplicidad de lo cotidiano. Cada vez que abordamos su elaboración el hecho se convierte en algo singular, irrepetible. Desde el origen de los tiempos, en cada comunidad, en cada rincón del planeta, se lucha con tesón por alcanzar un pedazo con que saciar el hambre. Pobres y ricos lo honran en cada comida convirtiéndolo en el centro de la mesa, ya sea en sus innumerables variedades o en su sencilla forma rutinaria. Si con reiteración lo interpreto es por su versatilidad: pongo, añado, sumo,cualquier ingrediente se une en comunión perfecta para deleitar nuestros paladares y no hay edad que escape a su influencia ni ser vivo que se le resista. A ello dedicó Victoria buena parte de su vida y en ello estamos nosotros.

jueves, 19 de septiembre de 2013

Bizcocho de las Carmelitas Descalzas de Sevilla



Sentados en el salón, con un libro abierto en el regazo y abstraídos en su lectura, olvidamos por un momento el trajín de cacharros en la cocina, el ir y venir de pequeños pasos moviendo cucharas, boles y cajones. Una llamada constante me reclama y acudo presta a supervisar una elaboración sencilla pero resultona, en la que se han enfrascado estos pequeños pinches elevados a categoría de reposteros. Sus pequeñas manos húmedas absorbiendo la harina, los rostros sudorosos por el esfuerzo moviendo la masa, la sonrisa pegada a la cara. Llamo a mi marido para que no pierda detalle de la escena y ambos nos reímos ante la implorante solicitud de auxilio de los niños. ¡Qué momento más dulce, en todos los sentidos!
Vamos a ello.

jueves, 12 de septiembre de 2013

Bizcocho con masa madre de chocolate y naranja


Cuesta coger el ritmo a estas madrugadas para llevar a los hijos al colegio; apenas clarea cuando se sientan ojerosos frente a la mesa del desayuno y resulta difícil estimular su apetito cuando las líneas de las sábanas permanecen adheridas a su piel. Pero es oler el aroma del bizcocho y despertar sus sentidos a un nuevo día. Entonces el frenesí se apodera de ellos y toman su primera comida con alegría y confianza. Me siento satisfecha sabiendo que es un producto casero, sano y equilibrado que les aportará la energía con que afrontar estas primeras jornadas educativas. Volverán reclamando otro pedazo antes de que se acabe. ¿Quedará para entonces? Quién sabe, quizás lo cuente.

jueves, 5 de septiembre de 2013

Pan de pueblo con masa madre natural


Viendo el resultado de este pan me vienen a la memoria los días de mi niñez en un pueblo como tantos otros, en una casa aledaña al horno en que cada mañana, asomada a la ventana de mi cuarto me llegaba el aroma penetrante del pan recién hecho. Adentrarse en una panadería de entonces suponía una experiencia mágica; teñido todo por el blanco de la harina, los delantales colgando de las perchas y sobre las palas de madera la masa firme que por efecto del calor devendrá en barra, hogaza o panecillo. Todavía ese aroma me asalta trabajando el agua y la harina sobre la encimera de la cocina y me embriaga tanto como lo hacía la calle mojada del pueblo de mi infancia.
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