No sé si procede, pero lo voy a hacer. Desde esta entrada quiero agradecer a mi tía Emilia tantas cosas que me sería imposible enumerarlas todas. Hoy va por ti, por tu sincero cariño, tu dulzura y mesura; siempre pendiente, siempre atenta en la ayuda.
A ella le debo buena parte de estas recetas tradicionales rescatadas del olvido, traídas de tierras castellanas, y explicadas con la paciencia que sólo ella sabe transmitir. Sirva también como homenaje a esas mujeres valientes, que como ella misma, acometieron empresas de difícil cumplimiento de las que salieron triunfantes aún a costa de enojosos recuerdos.