Rescatados del cajón de los recuerdos os traigo esta semana un pequeño capricho inspirado en los conocidos emoticonos, figuras que me inspiraron unos diseños juguetones y graciosos para unas galletas de glasa. Y los traigo a colación porque lamentablemente y por algún tiempo, espero que corto, mi mujer, Ángeles, no se encuentra en disposición de hacernos disfrutar con sus deliciosos dulces. Por hacerlo en equipo, y pese al ánimo un tanto alicaído, decidí que seguiría con esta tarea que tan agradables momentos nos depara y que nos ha permitido conocer tan maravillosa gente. Problemas laborales derivados de una dolencia la han conducido a un estado de estrés que nos tiene ciertamente preocupados, pero que esperamos quede en nada en un breve espacio de tiempo.
